Desde que me he pasado a los hábitos sostenibles no puedo activar el piloto automático en las actividades más rutinarias, porque como me despiste acabo con mi sombra envuelta el film.

Cuando empecé a usar champú sólido, todo me parecían ventajas: las pastillas quedaban monísimas en la jabonera, tardaban tanto en agotarse como en llenarse la basura del plástico y aunque las primeras semanas se me engraso el pelo un poco más de lo normal, después no quedó amigo o familiar que no supiera que me lavaba el pelo cada 4 días – ¿Has visto la foto que te he mandado? Ahí hacía 3 días que no me lavaba el pelo. Si estás en ese punto, no dejes que su falta de entusiasmo te afecte; el objetivo es que les vaya calando como una gotita de agua cayendo incesante en el cenit de su cráneo, hasta que alcance el cerebro. 

Sin embargo, llegó el día de ir al gimnasio y entre las prisas y las pocas excusas que me hacen falta para no ir, cogí una bolsita biodegradable de las que uso para la caca de mi perra y ahí que metí la pastilla de jabón, el champú y el acondicionador sólido. Cuando salí de la ducha los sequé con cuidado con la toalla, y el acondicionador sólido y el jabón, que son más cremoso, los envolví en un trozo de papel higiénico para que no se pegaran. Al llegar a casa lo que se había pegado era parte del papel, pero cuando vuelvo del gimnasio estoy demasiado ocupada felicitándome.

Al día siguiente me dio curiosidad buscar en internet qué soluciones había para este problema de primer mundo, y las latas de aluminio eran las reinas, pero yo que me resisto a adquirir objetos nuevos en general, rebusqué por casa algo que sirviera para llevarlo y traerlo del gimnasio, uno: sin hacer un desastre; dos: sin visualizar los mojones de mi perra cada vez que me lave; y encontré bastantes cosas que podían servir:

– Un calcetín, mejor gordito y si es de lana, mejor que mejor. Se puede meter dentro y después enrollarlo o enrollarlo desde la punta del calcetín y después voltear la boquilla para que quede sujeto, como en una bola. Si sueles doblar calcetines, habrás entendido lo que he dicho, si no, tendré que hacer un vídeo porque no hay ni léxico, ni paciencia para esto.

– Un trozo de tela, no sintética, preferiblemente. Se envuelve y ya.

– Un mini Tupperware. Si te pasa como a mí que parece que tienes un criadero de ellos, mira bien que seguro encuentras un baby.

Al hablar de este tema con más personas, algunas me han dicho que envuelven las pastillas en la ropa que han usado en el gym, porque total, esa ropa va a la lavadora y los sólidos debajo del agua cada vez. Así que no te vuelvas loca/o con dónde guardar el champú sólido, el jabón y el acondicionador, es posible que no necesiten un contenedor específico para ellos, por mucha lata (guiño, guiño) que te dé el consumo con las falsas necesidades.

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